El terciopelo de una voz,
acaricia mi sien,
besa mis noches,
viaja en mis sueños,
sabe de mi sal y miel.
Conoce mis fantasmas,
lo que escondo en mi almohada,
lo que pienso,
mis respuestas.
Toma de mi café,
del amargo de mi boca,
apaga el incendio de mi lengua,
bebida oportuna,
que mal o bien se desboca.
Exquisita y sensual,
Ladrona de mi soledad,
me envuelves desnuda,
mágica y coqueta como la luna.
Surtes el manantial,
donde danza mi sed,
oasis de Arabia,
donde narran encuentros,
de dos que se amaron sin despertar
¡Necesitas ser un miembro de Poesías al Viento para añadir comentarios!
Participa en esta red social