
Cómplice de desvanecimientos secretos,
Acompañante de bramidos estentóreos,
que pisotean la armonía del hogar.
Tu halo, fragua sombras trastornadas
que raptan ilusiones, a soñadores
de una nación justa y hermana.
Arpía, que te regocijas con la sangre volcada:
Tus zarpas emponzoñan nuestras existencias
con torturas exilios y desaparecimientos.
No puedo negar tu existencia, Fiera,
porque moras en mí , en cada noche de desvarío
donde escucho tropeles, que están :
…arrollando,
… vulnerando
…horadando
…mancillando
…mi frágil adolescencia.
¡Necesitas ser un miembro de Poesías al Viento para añadir comentarios!
Participa en esta red social